Gente boba. Mucha gente boba. Niños que hablan solos, camas vacías, vasos de leche tibia. Y entonces caleidoscopios, rotos caleidoscopios, y perros y gatos, y perros y gatos y gente llorando. Una llamada, ¡no!, dos llamadas, tres teléfonos, cuatro veces sonando. Alguien que nos contesta, alguien que se alegra por alguien y otra cama, en otra cama tendida. En la noche ¿no? En la noche, con una avenida y algunos árboles, ¿y luces de navidad? Jamás, sólo las de los carros, porque podría ser agosto, y el treinta y uno, el-treinta-y-uno. ¡Mejor! Edificios, algunos edificios, agua en el suelo, risitas bajo tus zapatos. Y gente que habla sola, muchísima gente que habla sola.
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